I. LM, un joven miembro de la iglesia, se dirige hacia la casa del líder del grupo de jóvenes para hacerle la siguiente pregunta: ¿puedo correrme la paja? Sin embargo, la formula de otra forma: ¿qué piensa Dios sobre la masturbación?
Dios piensa, dice el líder, que la masturbación es lícita siempre y cuando no pienses en nada.
¿En nada?
En nada.
Ya saben ya, shiquillos: en nada.
II. Podrás librarte de la sífilis y de la clamidia. Podrás evadir la gonorrea.
Pero recuerda: hay venéreas ineludibles.
Dios existe. Los demoños existen. El diablo existe. El diablo no es magnífico. La gente tiene demoños. Demoños de temor, de angustia, de fornicación. La gente puede ir a la iglesia y pedir que la liberen, o bien, puede quedarse en su casa con sus demoños. Si se escoge la segunda alternativa; esos demoños pueden contagiarse. Me explico: Juanito, que tiene demoño de temor, culea con María (o Pedrito, para que no me acusen de heteronormativa), que tiene demoño de mentira. Culean con condón, pero las venéreas espirituales traspasan lo intraspasable. Juanito, ahora, tiene su demoño y el de María y María tiene el suyo y el de Juanito.
Moraleja: Liberación y Abstinencia.
III. En no me acuerdo cual evangelio dice que uno no debe afanarse por las cosas de este mundo, que hay que preocuparse primero de las cosas de Dios y lo demás vendrá por añadidura. Dice Yisus: cómo, si los pájaros y las flores que no se preocupan de ná y lo tienen todo, no van a tener los hombres (oh, caros a Dios) lo que necesitan. Pero tampoco hay que irse al chancho, supongo. Dios te va a dar cualquier hueá.
Con mi prima alegábamos por no tener tetas. Estábamos en mi casa de antes pero no la de Ñuñoa. 16 años. Mi otra prima, hermana de prima 1, era más joven que nosotras pero tenía las tetas mil veces más grandes. La odiábamos. Ella, aplicando el ebanjelio, nos dijo: niñas, si ustedes dejan de hablar de las gomas Dios hará que les crezcan… como yo… que no me preocupo y las tengo grandes.
Eso dijo.
Pero Dios sabe que cosas darles a los que lo aman y estuvo bien que no me diera tetas. Porque ¡cuán grande sería mi fornicación si tuviera grandes senos!